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Divendres, 05 Juny 2020

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Aquest article ha estat publicat en www.vivirsinperemiso.info.

 

Julen Bollain y Daniel Raventós

La pandemia del coronavirus está en un momento álgido en la Unión Europea. Y el Reino de España es de los focos principales. Muchos países han decretado medidas extraordinarias. Incluso cierre de fronteras. Pocos precedentes pueden encontrarse si algunos. Quizás lo que más se asemeje es el caso de la llamada “gripe española” que en realidad se inició en Fort Riley (Arkansas) durante la I Guerra Mundial y afectó a un tercio de la población mundial con índices de mortalidad, según las zonas, del 10 y del 20%. A finales de 1920, cuando ya se acabó la pandemia, habían muerto más de 40 millones de personas. El coronavirus puede estar activo hasta principios de verano, es decir más de tres meses aún.

Según la fuente, se auguran caídas de 2 y hasta 3% del PIB mundial a causa de la situación económica previa a la pandemia y el agravamiento que la misma está suponiendo. De momento. Cuando la mayor parte de la población no rica aún no ha conseguido niveles de existencia material de antes de la crisis de 2008, una nueva crisis golpeará a esta población.

Por supuesto que los muy ricos perderán, están perdiendo ya, mucho dinero por la caída en picado de las bolsas. Por supuesto que también tendrán pérdidas por la caída del valor de muchas de sus acciones y del cierre de fábricas. Por supuesto. Pero los millones de personas que se han quedado o van a quedarse sin trabajo, sea de forma provisional o a más largo plazo, no solamente tendrán “pérdidas”, sufrirán también una degradación muy grande de sus condiciones materiales de existencia. Muchas patronales del mundo no han dejado de aprovechar la ocasión para reivindicar que los impuestos sean recortados y que se facilite el despido. No es de extrañar que se haya comparado su actitud con los buitres que sobrevuelan los animales heridos esperando que caigan para que les sirvan de alimento. En la crisis desatada en el 2008 en la Unión Europea se impusieron políticas de austeridad criminal que golpearon a estados enteros, como Grecia, y a toda la población no rica. Ahora, distintas medidas económicas y sociales se han propuesto con el inicio de la pandemia que se ha desencadenado justo en unos momentos en los que ya la situación económica mostraba extremas debilidades y anunciaba una recesión. Como no podía ser de otra forma, el Gobierno del Reino de España puso en marcha unas medidas para hacer frente a esta crisis social, económica y sanitaria.

“Un Consejo de Ministros histórico”, así se calificó la sesión del 17 de marzo del Gobierno español. “Inyección de 117.000 millones de dinero público” decía la portada de un diario de gran tirada al día siguiente, y casi todos abrían con palabras parecidas. Palabras más o menos rimbombantes para una situación excepcional. Sánchez anunció que se va a llevar a cabo la “mayor movilización de recursos públicos de la historia” en el Estado español. De momento, una exageración. Para el rescate bancario, se destinó más dinero público. Aunque la cantidad exacta sea diferente según las fuentes, en todo caso representó mucho más de 117.000 millones.

El presidente del gobierno español declaró que “el gobierno hará lo que haga falta para frenar la crisis del coronavirus”. Las declaraciones grandilocuentes hay que tomarlas con precaución, como las grasas y el azúcar.

Només al voltant del 7% dels recursos representa una despesa directa vers la ciutadania.

Más del 90% del total de los recursos son avales e inversión privada. Solo alrededor del 7% de los recursos representa gasto directo hacia la ciudadanía. Si observamos lo que están haciendo otros países, vemos cómo el gasto directo está siendo mayor. Ayer mismo, Donald Trump declaró que el Gobierno de Estados Unidos destinará 2,5 billones de dólares en transferencias en efectivo (cash-transfer). Pero no solo es Estado Unidos, otros países avanzan ya en la línea de las transferencias en efectivo para hacer frente a esta crisis: Australia, China, Hong-Kong, Irlanda, Italia, Japón, Portugal o Singapur, entre otros. En Hong-Kong, por ejemplo, se ofrece un pago único a todos sus ciudadanos de 10.000 dólares locales per cápita, algo más de 1.100 euros. Como recientemente escribía el teórico del precariado, Guy Standing, “sería mucho más apropiado aprovechar la situación para introducir un sistema de renta básica, para empezar, al menos, mientras se prolongue la pandemia, que dé a cada residente del país una modesta retribución mensual sin condiciones, como derecho.”

Efectivamente, esta propuesta de Standing no está aislada. Son multitud las voces, los artículos, las redes sociales, los activistas sociales o los académicos que demandan una asignación monetaria incondicional a toda la población. Si un Gobierno tiene el objetivo de “rescatar a las personas” tiene más sentido que nunca que las personas cuenten con recursos, tengan o no empleo, para poder hacer frente a la difícil situación actual y la peor que se avecina.

Rescatar a les persones! Sí, pero en serio.

“Rescatar a las personas”, sí. Pero en serio. Que toda la población tuviera modestamente la existencia material garantizada… ¿hasta fin de año? ¿Es mucho pedir? ¿Se trata de una propuesta escandalosa? Una renta básica de 1.000 euros mensuales para toda la población hasta final de año, por ejemplo. ¡Hasta final de año! ¿Es pedir mucho? Esto es menos dinero que lo que sirvió para rescatar a la banca española. Y que no se haga, para no castigar demasiado a la inteligencia, el cálculo de “economista de servilleta”, como Guy Standing ha calificado esta burda operación, de multiplicar los 1.000 euros por los meses que faltan para acabar el año y por los habitantes, para acabar concluyendo que este total es el “coste de la renta básica”. Esto sería el coste bruto, no el coste neto. Se han hecho proyectos de financiación de una renta básica desde hace tiempo para tener que repetir una vez más lo obvio. Por supuesto que la renta básica, que algunos la han rebautizado ante la situación actual como “renta de cuarentena”, debería ir acompañada de más medidas, esto se da por supuesto. Y algunas de las proyectadas por el Gobierno del Reino de España son aceptables. Pero aquí sólo queremos apuntar la necesidad urgente de una renta básica. Se repite insistentemente que ante una situación extraordinaria se trata de ofrecer medidas extraordinarias. Propósito encomiable que desgraciadamente no se condice demasiado con los hechos. La renta básica sí sería una medida extraordinaria ante una situación extraordinaria. Pero garantizar la existencia material de toda la población quizás parezca demasiado extraordinario a muchos gobernantes. Y cuando recordamos lo rápido, fácil y contundente que resultó salvar a la banca, nadie puede acusarnos de hacer la comparación. Y sacar conclusiones.

La pandemia del coronavirus está en un momento álgido en la Unión Europea. Y el Reino de España es de los focos principales. Muchos países han decretado medidas extraordinarias. Incluso cierre de fronteras. Pocos precedentes pueden encontrarse si algunos. Quizás lo que más se asemeje es el caso de la llamada “gripe española” que en realidad se inició en Fort Riley (Arkansas) durante la I Guerra Mundial y afectó a un tercio de la población mundial con índices de mortalidad, según las zonas, del 10 y del 20%. A finales de 1920, cuando ya se acabó la pandemia, habían muerto más de 40 millones de personas. El coronavirus puede estar activo hasta principios de verano, es decir más de tres meses aún. Según la fuente, se auguran caídas de 2 y hasta 3% del PIB mundial a causa de la situación económica previa a la pandemia y el agravamiento que la misma está suponiendo. De momento. Cuando la mayor parte de la población no rica aún no ha conseguido niveles de existencia material de antes de la crisis de 2008, una nueva crisis golpeará a esta población. Por supuesto que los muy ricos perderán, están perdiendo ya, mucho dinero por la caída en picado de las bolsas. Por supuesto que también tendrán pérdidas por la caída del valor de muchas de sus acciones y del cierre de fábricas. Por supuesto. Pero los millones de personas que se han quedado o van a quedarse sin trabajo, sea de forma provisional o a más largo plazo, no solamente tendrán “pérdidas”, sufrirán también una degradación muy grande de sus condiciones materiales de existencia. Muchas patronales del mundo no han dejado de aprovechar la ocasión para reivindicar que los impuestos sean recortados y que se facilite el despido. No es de extrañar que se haya comparado su actitud con los buitres que sobrevuelan los animales heridos esperando que caigan para que les sirvan de alimento. En la crisis desatada en el 2008 en la Unión Europea se impusieron políticas de austeridad criminal que golpearon a estados enteros, como Grecia, y a toda la población no rica. Ahora, distintas medidas económicas y sociales se han propuesto con el inicio de la pandemia que se ha desencadenado justo en unos momentos en los que ya la situación económica mostraba extremas debilidades y anunciaba una recesión. Como no podía ser de otra forma, el Gobierno del Reino de España puso en marcha unas medidas para hacer frente a esta crisis social, económica y sanitaria. “Un Consejo de Ministros histórico”, así se calificó la sesión del 17 de marzo del Gobierno español. “Inyección de 117.000 millones de dinero público” decía la portada de un diario de gran tirada al día siguiente, y casi todos abrían con palabras parecidas. Palabras más o menos rimbombantes para una situación excepcional. Sánchez anunció que se va a llevar a cabo la “mayor movilización de recursos públicos de la historia” en el Estado español. De momento, una exageración. Para el rescate bancario, se destinó más dinero público. Aunque la cantidad exacta sea diferente según las fuentes, en todo caso representó mucho más de 117.000 millones. El presidente del gobierno español declaró que “el gobierno hará lo que haga falta para frenar la crisis del coronavirus”. Las declaraciones grandilocuentes hay que tomarlas con precaución, como las grasas y el azúcar. Només al voltant del 7% dels recursos representa una despesa directa vers la ciutadania. Más del 90% del total de los recursos son avales e inversión privada. Solo alrededor del 7% de los recursos representa gasto directo hacia la ciudadanía. Si observamos lo que están haciendo otros países, vemos cómo el gasto directo está siendo mayor. Ayer mismo, Donald Trump declaró que el Gobierno de Estados Unidos destinará 2,5 billones de dólares en transferencias en efectivo (cash-transfer). Pero no solo es Estado Unidos, otros países avanzan ya en la línea de las transferencias en efectivo para hacer frente a esta crisis: Australia, China, Hong-Kong, Irlanda, Italia, Japón, Portugal o Singapur, entre otros. En Hong-Kong, por ejemplo, se ofrece un pago único a todos sus ciudadanos de 10.000 dólares locales per cápita, algo más de 1.100 euros. Como recientemente escribía el teórico del precariado, Guy Standing, “sería mucho más apropiado aprovechar la situación para introducir un sistema de renta básica, para empezar, al menos, mientras se prolongue la pandemia, que dé a cada residente del país una modesta retribución mensual sin condiciones, como derecho.” Efectivamente, esta propuesta de Standing no está aislada. Son multitud las voces, los artículos, las redes sociales, los activistas sociales o los académicos que demandan una asignación monetaria incondicional a toda la población. Si un Gobierno tiene el objetivo de “rescatar a las personas” tiene más sentido que nunca que las personas cuenten con recursos, tengan o no empleo, para poder hacer frente a la difícil situación actual y la peor que se avecina. Rescatar a les persones! Sí “Rescatar a las personas”, sí. Pero en serio. Que Imatge del Covid-19. Foto: Imatge presa per l’exèrcit dels EUA. La pandèmia del coronavirus està en un moment àlgid a la Unió Europea. I el Regne d'Espanya és dels focus principals. Molts països han decretat mesures extraordinàries. També tancament de fronteres. Pocs precedents poden trobar si alguns. Potser el que més s'assembli és el cas de l'anomenada "grip espanyola" que en realitat es va iniciar a Fort Riley (Arkansas) durant la I Guerra Mundial i va afectar un terç de la població mundial amb índexs de mortalitat, segons les zones, del 10 i del 20%. A la fi de 1920, quan ja es va acabar la pandèmia, havien mort més de 40 milions de persones. El coronavirus pot estar actiu fins a principis d'estiu, és a dir més de tres mesos encara.
L'Anomenada "grip espanyola", que es va iniciar als EEUU, a Fort Riley (Arkansas), durant la I Guerra mundial, va afectar un terç de la població mundial. A la fi de 1920 havien mort més de 40 milions de persones.

Segons la font, s'auguren caigudes de 2 i fins a 3% del PIB mundial a causa de la situació econòmica prèvia a la pandèmia i l'agreujament que la mateixa està suposant. De moment. Quan la major part de la població no rica encara no ha aconseguit nivells d'existència material d'abans de la crisi de 2008, una nova crisi colpejarà a aquesta població.
L'any 2019 la mitjana d'aturats ha sigut d'1.524.430. Persones aturades de llarga duració, de les quals 1.161.378 es trobaven desprotegides, és a dir, un 76%.

Moltes patronals del món no han deixat d'aprofitar l'ocasió per reivindicar que els impostos siguin retallats i que es faciliti l'acomiadament. No és estrany que s'hagi comparat la seva actitud amb els voltors que sobrevolen els animals ferits esperant que caiguin perquè els serveixin d'aliment. En la crisi desfermada el 2008 a la Unió Europea es van imposar polítiques d'austeritat criminal que van colpejar a estats sencers, com Grècia, i a tota la població no rica. Ara, diferents mesures econòmiques i socials s'han proposat amb l'inici de la pandèmia que s'ha desencadenat just en uns moments en què ja la situació econòmica mostrava extremes debilitats i anunciava una recessió. Com no podia ser d'una altra manera, el Govern del Regne d'Espanya va posar en marxa unes mesures per fer front a aquesta crisi social, econòmica i sanitària. Un Consell de Ministres històric. "Un Consell de Ministres històric", així es va qualificar la sessió del 17 de març de Govern espanyol. "Injecció de 117.000 milions de diners públics" deia la portada d'un diari de gran tirada a l'endemà, i gairebé tots obrien amb paraules semblants. Paraules més o menys altisonants per a una situació excepcional. Sánchez va anunciar que es va a dur a terme la "major mobilització de recursos públics de la història" a l'Estat espanyol. De moment, una exageració. Per al rescat bancari, es va destinar més diners públics. Encara que la quantitat exacta sigui diferent segons les fonts, en tot cas va representar molt més de 117.000 milions. El president de govern espanyol va declarar que "el govern farà el que calgui per frenar la crisi de l'coronavirus". Les declaracions grandiloqüents cal prendre-les amb precaució, com els greixos i el sucre. Nomes al Voltant del 7% dels recursos representa una Despesa directa vers la ciutadania.

Més del 90% del total dels recursos són avals i inversió privada. Només al voltant del 7% dels recursos representa despesa directa cap a la ciutadania. Si observem el que estan fent altres països, veiem com la despesa directa està sent més gran. Ahir mateix, Donald Trump va declarar que el Govern dels Estats Units destinarà 2,5 bilions de dòlars en transferències en efectiu (cash-transfer). Però no només els Estat Units, altres països avancen ja en la línia de les transferències en efectiu per fer front a aquesta crisi: Austràlia, la Xina, Hong Kong, Irlanda, Itàlia, Japó, Portugal o Singapur, entre d'altres. A Hong-Kong, per exemple, s'ofereix un pagament únic a tots els seus ciutadans de 10.000 dòlars locals per càpita, una mica més de 1.100 euros. Com recentment escrivia el teòric de l'precariat, Guy Standing, "seria molt més apropiat aprofitar la situació per introduir un sistema de renda bàsica, per començar, al menys, mentre es prolongui la pandèmia, que doni a cada resident de país una modesta retribució mensual sense condicions, com a dret. "

Efectivament, aquesta proposta del professor Guy  Standing no està aïllada. Són multitud les veus, els articles, les xarxes socials, els activistes socials o els acadèmics que demanen una assignació monetària incondicional a tota la població. Si un Govern té l'objectiu de "rescatar les persones" té més sentit que mai que les persones comptin amb recursos, tinguin o no ocupació, per poder fer front a la difícil situació actual i la pitjor que s'acosta.

Guy Standing es va llicenciar en economía a l'Universitat de Sussex al 1971. Poc temps després d'obtenir una maestria en economia laboral i relacions industrials a l?universitat d'Illinois, va rebre el seu doctorat en economia en l?universitat de Cambridge al 1977.

De 1975 al 2006, Standing va treballar a l'Organització Internacional del Treball (OIT), com a director del Programa de Seguretat Socioeconòmica de l'OIT.​ Aquest programa va ser responsable de la redacció d'un important informe sobre la seguretat socioeconòmica en tot el món i per a la creació de l'ïndex de treball decent (Decent Work index).

Rescatar les persones! sí, però de debò. Però de debò. Que tota la població tingués modestament l'existència material garantida ... ¿fins a final d'any? És molt demanar? ¿Es tracta d'una proposta escandalosa? Una renda bàsica de 1.000 euros mensuals per a tota la població fins a final d'any, per exemple. 'Fins a final d'any! És demanar molt? Això és menys diners que el que va servir per rescatar la banca espanyola. I que no es faci, per no castigar massa a la intel·ligència, el càlcul de "economista de tovalló", com Guy Standing ha qualificat aquesta burda operació, de multiplicar els 1.000 euros pels mesos que falten per acabar l'any i pels habitants , per acabar concloent que aquest total és el "cost de la renda bàsica". Això seria el cost brut, no el cost net. S'han fet projectes de finançament d'una renda bàsica des de fa temps per haver de repetir un cop més que és obvi. Per descomptat que la renda bàsica, que alguns l'han rebatejat davant la situació actual com "renda de quarantena", hauria d'anar acompanyada de més mesures, això es dóna per descomptat. I algunes de les projectades pel Govern del Regne d'Espanya són acceptables. Però aquí només volem apuntar la necessitat urgent d'una renda bàsica. Es repeteix insistentment que davant d'una situació extraordinària es tracta d'oferir mesures extraordinàries. Propòsit encomiable que malauradament no es té massa relació amb els fets. La renda bàsica si seria una mesura extraordinària davant d'una situació extraordinària. Però garantir l'existència material de tota la població potser sembli massa extraordinari a molts governants. I quan recordem la rapidesa, fàcil i contundent que va resultar salvar la banca, ningú pot acusar-nos de fer la comparació. I treure conclusions. Julen Bollain.- Economista especialitzat en renda bàsica incondicional, polític i investigador espanyol. Ha cursat els estudis a l'Universitat Oxford Brookes, Universiyat del País Basc/Euskal Herriko Unibertsitatea i a l'Universitat de San Luis.
Daniel Raventós.- És professor de la Facultat d'Economia i Empresa de la Universitat de Barcelona, membre de Comitè de Redacció de SinPermiso i president de la Xarxa Renda Bàsica. És membre del comitè científic d'ATTAC. Els seus últims llibres són, en col·laboració amb Jordi Arcarons i Lluís Torrens, "Renda Bàsica Incondicional. Una proposta de finançament racional i justa "(Serbal, 2017) i, en col·laboració amb Julie Wark," Against Charity "(Counterpunch, 2018).

 

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