LA CLASE OBRERA Y LOS PENSIONISTAS hemos de observar con atención los cambios que se están produciendo en los sistemas de pensiones en Europa. El caso de Países Bajos resulta especialmente relevante. Desde el 1 de enero el país ha iniciado la aplicación de un nuevo modelo de pensiones que sustituye el sistema tradicional de prestaciones garantizadas por un o basado en cuentas y cotizaciones individuales, en el que la pensión final dependerá de las aportaciones realizadas y de la rentabilidad obtenida en los mercados financieros, sin ningún control público del Estado.

ANTECEDENTES DE LA NOTICIA, SEGÚN EL ECONOMISTA.ES
La transición al nuevo sistema de pensiones en Países Bajos entrará en una fase decisiva el 1 de enero, cuando unos 9,5 millones de pensiones empiecen a trasladarse a un modelo basado en cuentas individuales, poniendo fin a la gran "hucha colectiva" de fondos de pensiones, un cambio que permite asumir más riesgo inversor y que ha generado ya tensiones. Pero que, además, tendrá un impacto claro en los mercados de deuda y en la financiación de España.
La clave es que el nuevo sistema busca hacer más sostenibles los grandes fondos sectoriales de pensiones, asumiendo un mayor riesgo en busca de su rentabilidad que puede hacer que la mayor hucha de pensiones de la Unión Europea, con casi dos billones de euros, se anime a invertir en deuda pública considerada de mayor riesgo, como la española. Pero en un momento de tensión en la finanzas públicas este beneficio no está tan claro.
Se trata de la mayor 'hucha' de la Unión Europea, con activos cercanos a los dos billones de euros. Hasta ahora, estos fondos funcionaban con una gran bolsa común, de carácter colectivo y obligatorio, en la que los más jóvenes contribuían a las pensiones de los mayores pero el riesgo de inversión se mantenía limitado. Esto se traduce en promesas de pensión más estables, aunque muchas veces sin compensar toda la inflación.