GINEBRA (Suiza), 10 de abril de 2026 - ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, insta a que toda la población civil dentro del Líbano —incluidas más de un millón de personas que ya se encuentran desplazadas— esté protegida en todo momento, mientras el país trata de recuperarse de los mayores y más devastadores ataques israelíes del conflicto actual, llevados a cabo el 8 de abril.
Alrededor de 100 lugares fueron atacados en apenas diez minutos y sin previo aviso, incluidos barrios densamente poblados de Beirut que ya albergaban a miles de personas desplazadas. Según el Ministerio de Salud Pública del Líbano, hasta el 9 de abril más de 300 personas han muerto y más de 1.150 han resultado heridas a causa de los últimos ataques, y se prevé que el número de víctimas aumente a medida que continúan las labores de búsqueda y rescate.
La escalada ha provocado una pérdida masiva de vidas y ha agravado el sufrimiento, así como la destrucción de viviendas y bienes. Familias que ya habían huido de hostilidades anteriores en Beirut, el valle de la Bekaa y el sur del Líbano —algunas de las cuales comenzaban a plantearse el regreso tras señales contradictorias sobre un posible alto el fuego— se vieron una vez más desplazadas.
Zonas que antes se consideraban seguras fueron atacadas, lo que desató el pánico y obligó a las personas a huir por segunda o incluso tercera vez. Muchas huían a pie con niños y pertenencias o intentaban escapar en coche, en medio de grandes atascos en las principales vías de salida de Beirut. Los equipos de emergencia tuvieron dificultades para llegar a las personas heridas debido a los escombros, las carreteras bloqueadas y los daños generalizados. Los hospitales lanzaron llamamientos urgentes para la donación de sangre, advirtiendo de que estaban desbordados.
La destrucción de numerosos puentes ha dificultado enormemente el desplazamiento entre el norte y el sur del Líbano. Para muchas familias de aldeas del sur, el retorno ya no es posible, ya que comunidades enteras han quedado parcial o totalmente destruidas. Se estima que unas 150.000 personas permanecen todavía en el sur; el acceso humanitario a ellas es esencial, y necesitan rutas seguras para huir si se ven obligadas a hacerlo.
Las necesidades humanitarias están aumentando de forma drástica. El acceso a las personas afectadas está cada vez más restringido; más de 680 refugios que acogen a unas 140.000 personas desplazadas están gravemente saturados, y casi la mitad de las escuelas públicas del Líbano funcionan ahora como refugios, dejando una vez más a los niños y niñas fuera de las aulas y enfrentándose al miedo, la ansiedad y el desplazamiento reiterado.
A pesar de los enormes desafíos, ACNUR y sus socios continúan apoyando la respuesta liderada por el Gobierno mediante la entrega de ayuda de emergencia, la reparación de refugios y servicios de protección. Hasta ahora, ACNUR ha asistido a más de 151.000 personas desplazadas en refugios colectivos y a 31.000 en zonas de difícil acceso, además de ampliar la asistencia financiera y el apoyo especializado en protección para las personas más vulnerables, incluidos niños separados de sus familias y personas con discapacidad. ACNUR también apoya a más de 250.000 personas que han cruzado hacia Siria, entre ellas 39.000 libaneses.
Con una de cada cinco personas en el Líbano actualmente desplazada y con las operaciones de ACNUR en el país financiadas apenas al 20 %, el apoyo inmediato y sostenido —y, sobre todo, un fin duradero de las hostilidades— resultan ahora cruciales.