
Ver Arte de la Semana: Los miembros del Medu Art Ensemble, Tim Williams, Wally Serote y Sergio-Albio González, imprimen el póster «Unity Is Power» en Gaborone, Botsuana, en 1979.
N.º 11 | Medicamentos a cambio de minerales |
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Estimadx amigx: Durante años, los medicamentos contra el VIH de Zambia llegaban a las clínicas y farmacias de una fuente conocida: el PEPFAR, el programa estadounidense fundado en 2003 que https://click.actionnetwork.org/ss/c/u001.XaF8mXqsA6b2dSPmhsleMZ0l26Ybt_w-nsSKD8gzdDgcln_OCbonjqDBmLClBgkHLNjrt73Vlc_pCGbAjKbSEiTCIYnC8HFDzxV5z6EKTXdDBT7c4BubIsqAew15EpGpGZ3lUTeh1LvOjUAgE8ZmIlllmJnlAvRBPJ7gPS86OoixB1iX0PkO6XPX04wmESbWEUxTTcszk7JCdGU5Ji_SanbZQsok7ok8LdpCFgufGBBzP4WexOIxz7OsiC-SPpu_PZYvCuWzUJWtIM3CjDMqT7fzrtxpvFyC8CTMnyb8Vcg8MOXdQ9kPvktUmsfALQSk_aKlM9RCWtaCl2bvoJytS7KNhp5jA_omd0KKF-CJbnaO8iqcqyifOgW_RqvXJdgEG7okgguex1s-aZbNQnwR-A/4qc/z-t-F9_iQuqVsFRcu2JVYQ/h2/h001.TRVwwbvCilbnSCFNlW3DqvP72zfL3UAmBSH5iD4LzGs" data-auth="NotApplicable" data-linkindex="2">salvó más de 25 millones de vidas. Ahora, ese salvavidas se está convirtiendo en una herramienta de presión. Funcionarios estadounidenses han advertido de que la financiación futura para el VIH podría depender del acceso a las reservas de cobre de Zambia, como parte de una estrategia más amplia para asegurarse los minerales que alimentan desde vehículos eléctricos hasta sistemas de misiles. Un memorándum filtrado del Departamento de Estado sugiere que los Estados Unidos incluso han considerado retener medicamentos contra el VIH, la tuberculosis y la malaria para forzar el acceso a las minas de un país. El trato es brutalmente sencillo: medicamentos a cambio de minerales. Y Zambia no es un caso aislado. En todo el continente se está gestando una nueva doctrina. En Zimbabue, según se informa, las negociaciones fracasaron después de que las demandas de los Estados Unidos se extendieran a los datos de salud. En Kenia y otros lugares, se están expandiendo las «asociaciones de salud» bilaterales —de estructura opaca y amplio alcance. El lenguaje del humanitarismo a veces se mantiene. Los términos han cambiado. Los sistemas de salud se están incorporando a las mesas de negociación, junto con las minas, los puertos y la seguridad. Detrás de estos acuerdos se esconde un cambio más profundo en la estrategia de los Estados Unidos. Este año, en Múnich, el secretario de Estado Marco Rubio expuso el objetivo sin rodeos: «crear una cadena de suministro occidental de minerales críticos que no sea vulnerable a la extorsión de otras potencias; y un esfuerzo unificado para competir por la cuota de mercado en las economías del Sur Global». En el mismo discurso, reflexionó sobre el colapso de los imperios europeos a manos de «revoluciones comunistas ateas y levantamientos anticoloniales» —no tanto como un ajuste de cuentas por la expansión criminal del imperio, sino como una pérdida injustificada que debe revertirse. Los minerales críticos ocupan el centro de ese proyecto de recolonización: los materiales sin los cuales Washington no puede fabricar sus baterías, chips, drones, misiles o cadenas de suministro militares. Esa estrategia está llegando ahora a suelo africano. Desde el Corredor de Lobito en Angola hasta las nuevas iniciativas de «diplomacia comercial» en África Central y Oriental, Washington está construyendo una nueva infraestructura de extracción: ferrocarriles, puertos y mecanismos de financiación diseñados para encauzar los flujos de minerales africanos hacia cadenas de suministro controladas por los Estados Unidos. Cobre, cobalto, litio, tierras raras —los materiales del siglo XXI— están siendo cartografiados, valorados y asegurados. Esos materiales van más allá del subsuelo africano. También replantean el lugar de África en la división global del trabajo. Se trata, sin duda, de una competencia con China. Pero también es algo más antiguo: recursos a cambio de dependencia. Y la coacción no se limita a los contratos. La República Democrática del Congo —uno de los países más ricos en recursos del planeta— también se ha visto arrastrada a otra dimensión de la política de los Estados Unidos. Los migrantes deportados desde los Estados Unidos, entre ellos colombianos y peruanos, han sido enviados a Kinshasa. Se han debatido planes para reubicar en ese mismo país a los refugiados afganos varados en Catar. A una nación cuyos minerales son indispensables para la economía mundial se le pide, al mismo tiempo, que absorba las consecuencias humanas de guerras y fronteras que no son las suyas. Extracción y desplazamiento: procesos gemelos en una misma dinámica colonial. En conjunto, estos acontecimientos marcan un giro en la estrategia imperial. Durante décadas, el poder occidental en África se vio facilitado por el desarrollo —por muy desigual y condicional que fuera—. Ayuda, deuda, ONG: un lenguaje de colaboración que enmascara una estructura de control. Ese acuerdo se está desmoronando. En su lugar surge un trato más duro. África no se está «integrando» en la transición verde. Se la está posicionando como su zona de suministro. Pero esta estrategia ya está encontrando resistencia. El mes que viene en Nairobi, mientras los gobiernos se reúnen para la Cumbre Francia-África —presentada como un foro para la cooperación climática y la inversión—, los movimientos están preparando una movilización paralela. Organizada por el Partido Comunista Marxista de Kenia y fuerzas aliadas, la https://click.actionnetwork.org/ss/c/u001.lmpSTrE-G07FKUPTdpC9IQaMTJiOJKET0XVq0w0PHe7n0wrbvCKKDorUP8uQcVox9OFUWuSPDHtS2vGn1NFz_pXaUKhmvYR4BSIXb7fuq5N3hDDM31TH8or5eiJlynSYqioEfWccbjqip7EnEap4eizSDt6MPxkjk0quFBbZV2PJdVTH0QoMpQjh-cKQTV2ARpkYTvxaQ8TAt8SN92dkCQ0QkHVD1piI1eH1ZaMT6bTcgyzaJwCc71RKe0NqppxxPn6qc3kf93hlEJLfusEsBxX8QXZOnHt3Gacm7ZxYlXW1iKQRSmmxn0ixyya-h8dV/4qc/z-t-F9_iQuqVsFRcu2JVYQ/h3/h001.xrrklHpHFPUmlLujy2GuhtiIl59MtQslF2zqLJpQq_I" data-auth="NotApplicable" data-linkindex="3">Cumbre Panafricanista contra el Imperialismo reunirá a partidos, sindicatos y organizaciones de base de todo el continente y más allá. Su objetivo es sacar a la luz lo que describe como una nueva fase de recolonización y construir una respuesta coordinada basada en el poder popular. El contexto es explosivo. En 2024, las protestas masivas se extendieron por Kenia contra las medidas de austeridad respaldadas por el FMI, y se encontraron con detenciones, asesinatos y desapariciones por parte de un Estado integrado en la arquitectura financiera y de seguridad occidental. Hoy, ese mismo país se está posicionando como puerta de entrada para una renovada intervención militar, económica y ecológica, mientras las potencias extranjeras lo cortejan como centro de inversión «verde». Esta es una lucha por la soberanía misma: quién controla la tierra, el trabajo, los recursos y la dirección del desarrollo. Su llamado es por un frente continental e internacional capaz de resistir las bases militares, las finanzas extractivas y lo que ellos denominan «colonialismo verde». Si la nueva estrategia imperial se está construyendo a través de contratos, corredores y coacción, su fuerza contraria está empezando a tomar forma en movimientos, alianzas y levantamientos desde abajo. El resultado aún no está decidido. Pero los términos se están aclarando. Lo que venga a continuación no se decidirá solo en las salas de conferencias, sino en las luchas que ahora se desarrollan por todo el continente: por las minas y la medicina, las fronteras y los cuerpos, la soberanía y la supervivencia. En solidaridad, El Secretariado de la Internacional Progresista |