MADRID, 18 de mayo de 2026 - ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, presenta nuevos datos sobre la reunificación de las familias de las personas refugiadas en España correspondientes al año 2025 y el primer cuatrimestre del 2026. Las cifras ponen de relieve la importancia de este derecho fundamental para aquellos que se han visto obligados a huir de sus hogares para salvar su vida, dejando también atrás a sus seres más queridos.
En los últimos años, las solicitudes de extensión familiar de personas refugiadas en España han aumentado de forma sostenida, reflejando tanto la magnitud de esta situación como una mayor información y acceso a este derecho. Las solicitudes han pasado de 886 en 2021 a 2.900 en 2025, el máximo registrado hasta ahora y más del triple en apenas cuatro años. Este incremento confirma que la separación familiar es una realidad para miles de personas refugiadas en España.
Las principales nacionalidades de las familias que logran reunificarse son Palestina (31%), Afganistán (25%), Somalia (18%), Malí (8%) y Siria (3%), cinco contextos marcados por conflictos prolongados y graves violaciones de los derechos humanos. En muchos casos, los familiares de las personas refugiadas pueden permanecer en condiciones de extremo peligro, añadiendo angustia y sufrimiento a una situación de por sí muy difícil.
El 54% de las solicitudes corresponden a mujeres y el 48% a menores, un dato que subraya la urgencia de garantizar entornos familiares seguros para niñas y niños refugiados. Esta prioridad cobra especial relevancia en el contexto de la inminente implementación del Pacto Europeo de Migración y Asilo a partir del 12 de junio de 2026, que introduce garantías específicas para la infancia y refuerza la obligación de los Estados de proteger el interés superior del niño y la niña en todas las fases del procedimiento de asilo.
El tiempo medio de resolución de los expedientes se sitúa actualmente en ocho meses, con una tendencia a la baja respecto a años anteriores, una evolución que ACNUR valora positivamente. Sin embargo, más allá de los plazos, el proceso sigue atravesando por obstáculos en los que ACNUR a menudo desempeña un papel activo como facilitador, acompañando a las familias a lo largo de todo el proceso en coordinación con abogados especializados, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, otras organizaciones especializadas y sus propias oficinas en terceros países.
Entre las principales dificultades figuran la falta de documentación que acredite los vínculos familiares, la imposibilidad de obtener documentos esenciales de viaje para los menores o la situación de familiares atrapados en países en conflicto, donde el acceso a derechos básicos como la sanidad es muy limitado. A todo ello se suman trabas administrativas como la obtención de permisos de salida en los países de residencia o la financiación de los billetes de avión. En muchos casos, estas gestiones deben realizarse además en contextos especialmente complejos donde el riesgo de ser retornados a sus países de origen es muy elevado o en zonas de conflicto, de difícil acceso o con restricciones de movilidad, lo que agrava aún más los obstáculos existentes. En este marco, ACNUR colabora estrechamente con el Ministerio del Interior, el Ministerio de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación y la Comisión Interministerial de Asilo y Refugio (CIAR) para contribuir a la calidad y celeridad de las resoluciones y resolver los retos que se presentan en su ejecución.
“La separación familiar es una de las consecuencias más dolorosas del desplazamiento forzado. En el Día internacional de las familias, queremos recordar historias como la de Faisal, un joven afgano que llegó a España siendo menor de edad junto a su tío, mientras sus padres y sus tres hermanos pequeños huían a Irán. Durante casi tres años vivieron separados, afrontando largos trámites, costes elevados y numerosos obstáculos para poder reunirse. Finalmente, gracias al apoyo de diversas organizaciones e instituciones, la familia pudo viajar a España y reencontrarse. Casos como este nos recuerdan que detrás de cada expediente hay familias que solo quieren volver a estar juntas”, declara Paula Barrachina, portavoz de ACNUR.
La reunificación familiar no es solo un derecho reconocido en el derecho internacional, sino también uno de los factores más determinantes para la integración efectiva de las personas refugiadas. Quienes logran reunirse con sus familias muestran, en general, un mayor bienestar psicológico, mejores resultados en el aprendizaje del idioma y en el acceso al empleo, claves en su integración, así como una mayor capacidad de contribuir activamente a la sociedad de acogida.