Ben Gvir, el ministro israelí de Seguridad, publicó un vídeo donde se lo veía paseando sonriente entre decenas de ciudadanos internacionales postrados de rodillas ante agentes armados, con las manos atadas a la espalda y la cabeza pegada al suelo.A la UE y a los dirigentes internacionales:
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Ben Gvir, el ministro israelí de Seguridad, publicó un vídeo donde se lo veía paseando sonriente entre decenas de ciudadanos internacionales postrados de rodillas ante agentes armados, con las manos atadas a la espalda y la cabeza pegada al suelo.
No son delincuentes, sino civiles detenidos por intentar llevar pan a quienes pasan hambre en Gaza.
Esta escalofriante escena es solo una muestra de los abusos y humillaciones que los palestinos han sufrido durante años. La semana pasada, un reportaje de The New York Times sacó a la luz “un patrón generalizado de violencia perpetrada por soldados, colonos, interrogadores y funcionarios de prisiones israelíes sobre hombres, mujeres y niños palestinos”.
La reacción de los gobiernos no se ha hecho esperar. España ha convocado a la máxima representante de Israel en el país israelí y reafirma su petición de sanciones contra el ministro ultra. Reino Unido, Canadá y varios países europeos también han condenado el maltrato y han convocado a sus embajadores. Pero tras meses de declaraciones vacías que no se han traducido en hechos, el gobierno de Netanyahu está más crecido que nunca y sigue cometiendo estos crímenes con total impunidad.
Si los líderes internacionales de verdad quieren evitarlo, deben imponer sanciones: poner fin al comercio preferencial con Israel y prohibir en la UE los productos procedentes de los asentamientos ilegales. Firma y comparte en todas tus redes.
